Herramienta · 01 · Meta Ads Agent
El agente que opera tu cuenta de Meta
La herramienta más grande de la plataforma. No solo mira: escribe en Meta, dentro de los límites que fijás vos. Su criterio no lo improvisa un modelo — está escrito en un documento propio que traduce a reglas la forma de operar de un media buyer con catorce años de oficio.
Revisa la cuenta entera cuatro veces por día, propone con el motivo y los números a la vista, ejecuta dentro de lo que le habilitaste, y vuelve a mirar cada decisión a las 72 horas. Viene apagado de fábrica: opera solo si vos lo prendés, cuenta por cuenta.
Cuatro pasadas por día, todos los días
Una cuenta que se mira una vez por semana tiene una ventana de error de siete días: si algo se rompe el martes, sigue gastando hasta que alguien lo vea el lunes. El agente entra cuatro veces por día, con el reloj de tu cuenta — una cuenta de Bogotá se revisa con la hora de Bogotá. La primera pasada es la que decide, porque llega con el día anterior ya cerrado, que es el único momento honesto para juzgar; las otras vigilan y avisan. Si una pasada se atrasa, se recupera sola.
Mirar no es tocar
La mayoría de las pasadas terminan sin cambiar nada, y eso es lo correcto. Un sistema que necesita justificar su sueldo toca algo todos los días; este no. Si nada da motivo, la pasada se cierra con «revisó y no tocó nada», y ese silencio queda registrado igual que cualquier otra decisión. No tocar también es una decisión.
Cada decisión se mide sola
Para juzgar la cuenta, el agente mira los últimos catorce días cerrados: el día en curso nunca se juzga, está a medias. Pero cuando toma una decisión abre además una ventana nueva que arranca en ese momento, y a las 72 horas la mide. Nada de lo que pasó antes entra en esa cuenta.
Es la única forma de saber qué efecto tuvo esa decisión y no el arrastre de la semana anterior: datos limpios, sin contaminar con lo que ya venía pasando.
Lo de antes queda afuera. La decisión se mide desde el momento en que se tomó, contra el resto de la cuenta en ese mismo período.
El piso y el techo los ponés vos
Vos fijás un gasto máximo y un gasto mínimo diario para la cuenta, y viven en una ficha versionada por fecha que podés ver siempre. El techo se calcula con gasto real: la suma de lo que están gastando todas las campañas activas en el momento de la pasada, incluidas las que el agente no opera. Con esa cuenta el tope no se puede pasar por un número viejo.
Con el techo alcanzado no sube ni un presupuesto. Y si la cuenta está gastando menos de lo que debería, avisa.
La plata va hacia lo que rinde
Los enviones son fugaces: una campaña puede comprar más barato tres días y después aflojar. Si nadie está mirando, ese envión se pierde entero. Cuando la cuenta ya está cerca del techo y no hay margen para subir nada, el agente mueve presupuesto desde una campaña sana pero menos eficiente hacia la que está rindiendo mejor. En pasos chicos, y solo si la diferencia entre las dos es grande de verdad.
Las dos puntas van atadas: si una orden falla, la otra se revierte. Y después de mover, ese par de campañas queda quieto 72 horas en las dos direcciones, para que la plata no vaya y venga hasta romper las dos.
Los candados
Antes de que una orden salga a Meta pasa por una fila de candados. No son promesas ni buenas intenciones: son filtros escritos en código, y alcanza con que uno no se abra para que la orden no salga.
Hay un límite de cuánto se puede mover un presupuesto por vez, un tiempo de espera después de cada cambio, un tope de cuánto puede acumularse en varios días seguidos y un máximo de acciones por pasada. Y hay una lista blanca: el agente solo toca las campañas que se habilitaron una por una, así que una campaña nueva nace fuera de su alcance. Un olvido significa que el agente no hace nada; nunca que hace de más.
LA ORDEN NO SALESE TOCÓ HACE MENOS DE 48 H
Tres se abren, uno no. Con eso alcanza: la orden no sale y el motivo queda escrito.
Lo que nunca puede hacer
No son promesas: son filtros en código, aplicados antes de que el modelo vea los datos.
- Borrar algo en Meta. La operación no existe en la parte del sistema que le habla a Meta: solo pausa.
- Superar el gasto máximo diario que fijaste.
- Cambiar el contenido de un anuncio: ni la imagen, ni el video, ni el texto, ni el destino.
- Prender algo por su cuenta: todo anuncio nuevo nace en pausa.
- Tocar la segmentación, las pujas o el objetivo de una campaña.
- Reactivar algo que pausó una persona.
- Decidir con datos incompletos: si la lectura del día no cerró, esa pasada no opera y lo deja dicho.
- Salir de las zonas geográficas que definiste.
Los tres modos
Vos elegís cuánta cuerda le das, cuenta por cuenta, y lo podés cambiar cuando quieras.
Los tres registran todo. Lo que cambia es hasta dónde llega solo.
- Apagado
- No revisa, no propone, no toca. Así nace toda cuenta: el agente no hace absolutamente nada hasta que alguien lo prende.
- Semiautomático
- Revisa y propone, con el motivo y los números de cada propuesta. No ejecuta nada solo: aplicás o rechazás una por una, y el rechazo también queda escrito.
- Automático
- Revisa, propone y ejecuta solo, siempre adentro de los candados y de la lista de acciones habilitadas. Todo lo que hace queda registrado antes de hacerlo.
El freno de emergencia
Arriba de los tres modos hay un freno que los pisa a todos. Con el freno puesto, el agente no toca nada, y sigue así hasta que una persona lo suelte a mano.
Lo aprieta cualquiera del negocio, sin explicar por qué: para frenar no hay que pedir permiso. Y también se aprieta solo, sin esperar a que alguien mire, cuando aparece una señal que no debería aparecer.
Se suelta a mano, nunca solo. Y para soltarlo hay que dejar escrito por qué.
Todo queda escrito, antes de ejecutarse
Primero se escribe la decisión, después sale la orden a Meta. Si el sistema no puede dejar escrito el porqué, no ejecuta: plata de terceros movida sin poder explicar por qué acá no existe.
Cada registro tiene quién decidió, sobre qué, el valor anterior y el nuevo, el motivo con los números a la vista y cómo terminó. Nada se borra ni se reescribe. Los cambios que hacen las personas entran a la misma línea de tiempo: un solo lugar donde mirar qué pasó con la cuenta, lo haya hecho quien lo haya hecho.
Dos cosas más que hace
Anuncios nuevos, siempre con aprobación
El material lo sube cualquiera del equipo: la imagen o el video, el texto, el título y el destino entran a una cola de revisión. Un administrador lo mira pieza por pieza, lo edita si hace falta y lo aprueba. Recién ahí se crea en Meta, en pausa, para que lo prenda una persona cuando quiera.
Y después vuelve a mirar
A las 72 horas de cada decisión el sistema vuelve y mide qué pasó, y lo compara con el resto de la cuenta en el mismo período. Si ese fin de semana cayó todo, la caída no fue la decisión. Cuando los números todavía están abiertos, lo dice.
El modo exploración
Gran parte del oficio es probar cosas sin saber si van a funcionar, y lo nuevo compite contra lo que ya funciona y siempre pierde. Por eso la exploración tiene su propio presupuesto, separado del resto: una hipótesis a la vez y el criterio de éxito declarado antes de lanzar. Si la prueba no pasa el corte, se descarta habiendo gastado solo lo suyo y el resto de la cuenta ni se entera; si lo pasa, entra al presupuesto principal.
El porcentaje que se reserva para explorar lo definís vos. Y toda campaña de exploración nace apagada: la prende una persona, sin excepción.
Ves exactamente lo mismo que ve el consultor
El panel muestra cuánto se gastó ayer contra el techo, qué hizo la última pasada, qué propuestas están esperando veredicto y qué cambió en la semana. Todo en la zona horaria de tu cuenta. Que mires no es un consuelo: es el punto.
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